Color en tu plato
El corrientazo puede ser una excelente opción si eliges conscientemente. Procura que siempre haya una guarnición de verduras (aguacate, tomate o ensalada) para dar volumen y nutrientes sin pesadez.
Nuestros platillos tradicionales, desde un buen sancocho hasta las arepas frescas, son la base de nuestra energía. El secreto está en la moderación y la atención plena.
El corrientazo puede ser una excelente opción si eliges conscientemente. Procura que siempre haya una guarnición de verduras (aguacate, tomate o ensalada) para dar volumen y nutrientes sin pesadez.
El calor de la ciudad y el aire acondicionado de las oficinas nos deshidratan en silencio. Tener una botella de agua a la vista te ayudará a no depender de los refrescos para sentir frescura.
Las reuniones familiares en fines de semana giran en torno a comidas vastas. Disfrútalas. El bienestar no requiere prohibiciones absolutas.
La clave es aprender a escuchar la señal de saciedad de tu cuerpo. Come despacio, platica, disfruta el sabor y detente cuando te sientas satisfecho, no cuando estés incómodamente lleno.
Un tinto en la mañana es un gran inicio. Pero si lo tomas a las 7 de la noche para seguir trabajando, interrumpirás la calidad de tu descanso nocturno.
Llegar a casa tarde implica cenar cerca de la hora de dormir. Opta por platillos ligeros que no te mantengan en un proceso digestivo pesado toda la madrugada.
Masticar mientras lees las noticias genera que comas más rápido y con mayor tensión. Regálate 20 minutos de atención exclusiva a tus alimentos.
Aviso de transparencia: Este contenido es de carácter informativo. No emitimos dietas, no tratamos trastornos alimenticios ni sustituimos la consulta con un nutriólogo clínico o médico especialista. Todo consejo es de aplicación libre y general.