Separar el trabajo del hogar
Si haces home office, el límite entre "estar en casa" y "estar trabajando" suele borrarse. Terminas cenando frente al monitor o revisando mensajes desde la cama.
Cerrar la computadora físicamente y guardarla al final de la jornada laboral, o cambiarte de ropa, le envía una señal clara a tu cerebro de que es momento de reducir la marcha.